¿Cómo es el proceso de inspección paso a paso?
AEMA-ITV muestra cómo es el interior de una estación ITV y explica, de la mano de uno de sus inspectores, cuál es el proceso que siguen los vehículos durante la inspección y los elementos utilizados en las distintas etapas del procedimiento
La inspección técnica de vehículos es un procedimiento que los titulares de vehículos deben realizar cada cierto tiempo, con una periodicidad que varía dependiendo del tipo de vehículo y de su antigüedad. Para aquellos que se enfrentan a realizar la ITV de su vehículo por primera vez, AEMA-ITV explica cómo es una estación ITV por dentro y cuál es el proceso que sigue el vehículo una vez que comienza la inspección.
Recepción y área administrativa
La inspección comienza en la recepción de la estación. Aquí el conductor entrega la documentación del vehículo: el permiso de circulación y la tarjeta de inspección técnica (o fotocopia en caso de tratarse de tarjeta de inspección técnica electrónica).
El personal de la estación registra los datos del vehículo en el sistema, verifica que le corresponde realizar la inspección y le asigna una línea de inspección. En este momento también suele realizarse el pago de la tarifa correspondiente (si no se ha abonado online previamente).
Líneas de inspección
A continuación, el conductor se dirige con su vehículo a la nave donde se encuentran las diferentes líneas de inspección. El conductor podrá permanecer dentro del vehículo y, en este caso, deberá seguir las indicaciones del inspector para avanzar por los diferentes puntos del proceso.
Como explica uno de los inspectores de Madrid en el siguiente vídeo, el primer paso consiste en comprobar la documentación de vehículo, verificando el número de bastidor y la matrícula. Seguidamente se comprobará el acondicionamiento exterior e interior del vehículo, tomando nota de cualquier posible defecto.
Para la comprobación del sistema de alumbrado y señalización se utiliza el regloscopio. Este dispositivo mide la altura y la orientación del haz de luz para verificar que ilumina correctamente la carretera sin deslumbrar a otros conductores.
Para comprobar las emisiones contaminantes se utiliza una sonda que se introduce en el tubo de escape, y desde ella el equipo de medición analiza los gases expulsados por el motor. En los vehículos de gasolina se mide el nivel de monóxido de carbono, mientras que en los de diésel se analiza la opacidad del humo para comprobar que se mantiene dentro de los límites establecidos por la normativa.
La siguiente fase será la de frenos, para la que se utiliza un frenómetro. Este equipo está formado por unos rodillos que permiten comprobar la eficacia del sistema de frenado del vehículo. Tras esta prueba, el vehículo se dirige al denominado ‘foso’.
El foso es un espacio que permite a los inspectores comprobar la parte inferior del vehículo. En este punto, el inspector puede examinar la placa inferior, el estado de rótulas, rodamientos, holguras y posibles pérdidas de combustible o aceite. Asimismo, también se realiza la comprobación de ruedas, ejes, neumáticos y suspensión.
Por último, si el resultado de la inspección es favorable, se le entrega al conductor la documentación con la nueva pegatina de la ITV. En caso contrario, se le indicará qué defectos graves o muy graves deben subsanarse, en el plazo de 2 meses, para que, en la segunda inspección, se pueda comprobar que han sido corregidos.









