Mantenimiento del vehículo en verano: cómo preparar tu vehículo para afrontar las altas temperaturas
AEMA-ITV ofrece una serie de consejos para cuidar de los elementos del vehículo que más se dañan durante el verano. El sistema de refrigeración, los frenos o la batería son algunos de los componentes que se pueden comprobar fácilmente.
España está viviendo uno de los veranos más calurosos de los últimos años. Las elevadas temperaturas registradas durante las sucesivas olas de calor no solo afectan a las personas, sino también al funcionamiento de los vehículos. El calor extremo incrementa el esfuerzo de numerosos componentes mecánicos y puede provocar averías si no se realiza un mantenimiento adecuado.
Por ello, antes de iniciar un viaje o durante los meses estivales, además de comprobar tener la ITV al día, es recomendable revisar los principales sistemas del vehículo para garantizar un funcionamiento seguro y evitar incidencias en carretera. Desde AEMA-ITV queremos ofrecer una serie de recomendaciones para el mantenimiento del vehículo en verano.
Sistema de refrigeración
El sistema de refrigeración es uno de los elementos que más trabaja durante el verano. Su función es mantener el motor a la temperatura adecuada, evitando sobrecalentamientos que pueden derivar en averías graves.
Es recomendable comprobar periódicamente el nivel del líquido refrigerante, con el motor frío y rellenar si es necesario, siempre sin sobrepasar el nivel máximo indicado. Asimismo, conviene revisar los manguitos que tengamos a la vista, por si hay alguna fuga o deterioro evidente.
Aceite del motor
El aceite soporta un mayor esfuerzo térmico durante los meses de calor. Si el nivel es insuficiente o el lubricante ha superado su vida útil, disminuye su capacidad para proteger el motor frente al desgaste.
Antes de un desplazamiento largo conviene revisar el nivel y, si corresponde, realizar el cambio de aceite y del filtro.
Batería
Aunque muchas averías de batería se asocian al invierno, el calor también acelera su desgaste. Las altas temperaturas favorecen la autodescarga y deterioran los componentes internos, reduciendo su vida útil.
Si la batería tiene más de cuatro años o presenta dificultades en el arranque, es aconsejable realizar una revisión antes de emprender un viaje largo para evitar tener que llamar a una grúa ante una posible incidencia.
Neumáticos
Durante el verano, el asfalto puede alcanzar temperaturas muy elevadas, lo que incrementa la presión del aire en el interior de los neumáticos y acelera el desgaste de la goma.
Para circular con seguridad es fundamental comprobar la presión siempre con los neumáticos en frío y ajustarla a los valores recomendados por el fabricante, en función del nivel de carga del vehículo, teniendo en cuenta que en vacaciones siempre llevamos más carga de lo habitual. Además, es importante revisar la profundidad del dibujo y verificar que no existan cortes, grietas o deformaciones.
Frenos
Las vacaciones suelen implicar trayectos más largos, vehículos con mayor carga y recorridos por zonas de montaña o carretera a mayor velocidad, situaciones que incrementan el trabajo del sistema de frenado.
Si el vehículo presenta vibraciones al frenar, ruidos, pérdida de eficacia o hace tiempo que no se revisa el sistema, es aconsejable acudir al taller para comprobar el estado de las pastillas, los discos y el líquido de frenos.
Aire acondicionado
El sistema de climatización trabaja prácticamente de forma continua durante las olas de calor. Antes del verano conviene comprobar que enfría correctamente el habitáculo del vehículo. La presencia de malos olores, una menor capacidad de refrigeración o ruidos anómalos pueden indicar la necesidad de una revisión.
Además, abrir las ventanillas durante unos segundos antes de poner en marcha el aire acondicionado permite expulsar con más rapidez el aire caliente acumulado en el interior del vehículo y reduce el esfuerzo inicial del sistema.
Interior del vehículo
La radiación solar y las altas temperaturas deterioran progresivamente el salpicadero, la tapicería y otros elementos del habitáculo. Siempre que sea posible, conviene aparcar en zonas de sombra y utilizar parasoles para reducir la temperatura interior. También es recomendable emplear fundas protectoras para los asientos, especialmente en vehículos que permanecen estacionados al sol durante largos periodos.
El verano supone un mayor esfuerzo para muchos de los componentes del vehículo. Preparar el vehículo antes de las vacaciones no solo ayuda a evitar contratiempos en carretera, sino que también prolonga la vida útil de sus principales elementos y garantiza un viaje con mayores garantías de seguridad.










