¿Cómo afecta el calor a tu vehículo?

El verano ya está aquí y las temperaturas comienzan a aumentar. Una situación que no solo afecta a las personas, sino también a nuestros vehículos. Por ello, desde AEMA-ITV, explicamos qué elementos se ven más perjudicados por el calor y qué aspectos se deben tener en cuenta para que las altas temperaturas no impidan su correcto funcionamiento.  

Algunos estudios señalan que el calor aumenta el riesgo de sufrir un siniestro vial en un 20%, ya que no solo afecta al estado del vehículo, sino que, además, empeora la conducción, aumenta los niveles de nerviosismo de los conductores y disminuye su capacidad de reacción y concentración.

Desde AEMA-ITV, la Asociación de Entidades para la Inspección Técnica de Vehículos de la Comunidad de Madrid, explicamos qué elementos del vehículo se ven afectados por las altas temperaturas y cómo se debe actuar para disminuir las posibilidades de sufrir averías o incidentes en las vías públicas.

Neumáticos

Con el calor, el riesgo de sufrir un reventón en el neumático aumenta, ya que, además de incrementar su desgaste, también afecta a la presión. Por este motivo, es recomendable revisarlos periódicamente y mantener una presión adecuada, especialmente, antes de un viaje de mayor duración.

Además, el calor deforma los neumáticos, lo que acelera su deterioro, pues el contacto entre los elementos internos y la parte más exterior se incrementa. Una situación que se ve agravada si el asfalto se encuentra a una elevada temperatura.

Frenos

Las altas temperaturas hacen que los frenos se calienten más de lo habitual y, más aún, si se realizan largos desplazamientos. Es conveniente revisar el líquido de los frenos, que con el calor dura menos, los discos y las pinzas.

Líquido refrigerante 

Este elemento se encarga de controlar la temperatura del motor, por lo que resulta fundamental vigilar que el nivel se encuentre entre los márgenes indicados por el fabricante y que vienen indicados en el depósito que suele estar dentro del compartimento del motor, para evitar un calentamiento excesivo. Si tenemos que reponer líquido, es importante hacerlo cuando el motor se encuentre frio, evitando cuando esté caliente. El líquido refrigerante ayuda a expulsar el calor del motor al exterior para mantener una temperatura adecuada en el sistema. Es decir, se encarga de refrigerar las partes más importantes del motor, de ahí la importancia de mantenerlo en un estado óptimo.

Motor

​​El 16% de las asistencias en carretera que se producen durante el verano están relacionadas con fallos del motor. Concretamente, el mayor riesgo al que se expone el motor ante las altas temperaturas es un sobrecalentamiento excesivo durante la conducción. En el caso de que eso ocurra, se recomienda detener el vehículo y esperar a que baje la temperatura.

Por otra parte, las temperaturas elevadas disminuyen el rendimiento del motor, lo que puede provocar una pérdida de potencia y un mayor consumo de combustible.

Turbo-compresor

El turbo-compresor, cuya función es sobrealimentar el motor para aumentar su potencia, constituye uno de los elementos a los que más le afecta el calor. Por esta razón, una vez concluido el viaje, se recomienda mantener el motor encendido durante unos minutos para que el turbo-compresor pueda enfriarse.

Aire acondicionado

Con el calor, la temperatura a la que se encuentra el vehículo en su interior también aumenta, por ello, es aconsejable encender el aire acondicionado y mantener el habitáculo a 22 grados. De esta forma, no solo se favorece una correcta conducción, sino que, además, se evitan posibles golpes de calor si permanecemos mucho tiempo dentro del vehículo con altas temperaturas.

En definitiva, para garantizar que el vehículo circula en condiciones óptimas, es imprescindible revisar todos estos elementos, además de tener la ITV al día, ya que solo así se asegura el cumplimiento de los estándares de seguridad y medioambiente fijados por la normativa.